Los barrios coloniales de Mérida
Encanto que enamora
Para conocer el corazón de Mérida no hay mejor forma que recorrer sus barrios, éstos que surgieron durante la colonización de los españoles y que aún ahora son muestra innegable del pasado cultural de la ciudad. Ya sea por su arquitectura, por el pasado que vive en sus calles, sus historias, tradiciones, la riqueza cultural o su vasta gastronomía, quedarás encantado al pasear por ellos y descubrir sus secretos.
Santa Lucía
Ubicado a 3 calles de la Plaza Grande, al norte de la catedral, se encuentra Santa Lucía. Un hermoso barrio con una de las iglesias más antiguas de la ciudad. Éste barrio es reconocido por las serenatas de trova yucateca, o vaquería tradicional, poesía y
varios eventos que se realizan cada jueves desde 1965. Pero si llegas tarde a alguno de los eventos, no te preocupes, en el interior del parque, rodeando la explanada hay varios restaurantes de excelente calidad donde podrás sentarte a tomar
una copa de vino, degustar una cena y disfrutar de la belleza del lugar. Así de icónico y hermoso es.
No olvides subirte al confidente gigante y tomarte la foto para Instragram. La encontrarás de inmediato, es una banca doble gigante pintada de blanco, y es uno de
los elementos más pintorescos, admirados y fotografiados por las personas que visitan Mérida.
Santa Ana
Siguiendo por el norte de la catedral, aproximadamente a 3 cuadras del barrio de Santa Lucía y a dos calles del Remate del Paseo Montejo, llegarás al Barrio de Santa Ana. Su iglesia data de 1729 y puedes conocerla
de día o de noche iluminada. Al lado, su mercado ofrece una variedad exquisita de comida típica yucateca. Imposible no pruebes un rico caldo de pavo o algún tamalito, ya sea colado u horneado.
Es una parada obligada. La explanada junto a la iglesia suele ser sede de exposiciones tanto gastronómicas como artesanales, así como espacio de difusión musical, desde festivales de jazz o bailes.
Santiago
Partiendo de nuevo de la Catedral de San Ildefonso, a 7 cuadras hacia el oeste, llegarás al Barrio de Santiago. Santiago fue el primer pueblo indígena que descubrieron los conquistadores. Ahora es uno de los barrios favoritos, no sólo por
la belleza y elegancia de su iglesia de casi más de 400 años de haberse construido, sino porque el parque es un manojo de tradición y nostalgia, con un mercado que ofrece deliciosa gastronomía típica yucateca.
Importantísimo, no te puedes ir sin probar sus deliciosos tacos de cochinita, o en torta con pan francés (así se le dice al pan baguette en Mérida) doradito, acompañado de cebolla morada y chile habanero, especial para éste platillo suculento.
Además, para extra diversión, a un lado del mercado hay un complejo de cines. Si vas en martes por la noche, verás espectáculos musicales para alimentar tu alma y nostalgia por tiempos pasados.
La Mejorada
La Mejorada es un barrio cultural por excelencia, pues éste rincón está rodeado por centros culturales, museos, escuelas de música y universidades. La iglesia de La Mejorada es uno de los edificios más antigüos de la ciudad, pero el ex-convento fue restaurado y adaptado para convertirse en la sede de La Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Yucatán. Cruzando la calle junto a la iglesia verás un edificio amarillo, sede del Centro Cultural del Niño Yucateco. Junto a éste verás un gran arco (en Mérida solo perduran 3), cuya intención era que funcionaran como las puertas de la ciudad.
Si vienes en noviembre podrás disfrutar del paseo de las flores, una instalación artística maravillosa situada junto al parque y acompañar tu recorrido con una crujiente marquesita, rellena de queso de bola holandés.
Itzimná
Uno de los barrios más representativos de la ciudad es el Barrio de Itzimná, que fuera un pequeño pueblo a las afueras del centro en la época colonial. Un dato curioso es que los meridanos tenían que tomar el tren a Progreso o un
tranvía para llegar ahí. Actualmente se encuentra a 15 minutos del centro de Mérida, o a 3 calles del Monumento a la Bandera de Paseo de Montejo. La iglesia, dedicada a la Virgen del Perpetuo Socorro, que aún conserva su antigua pila bautismal se destaca por su vibrante color rojo.
Además, el parque está rodeado de casonas y mansiones de estilo campestre pues era lugar de veraneo para los meridanos de aquella época y ahora pueden verse muy bien conservadas, haciendo que regreses en el tiempo,
sentado cómodamente en alguna de las bancas del parque, disfrutando el atardecer y de un rico helado de coco y elote, para relajarte y descansar.
