Maní
Magia hecha a mano
Antes de la llegada de los españoles, Maní fue una de las grandes capitales de Yucatán para después ser el primer asentamiento de los franciscanos. Hoy, considerado un pueblo mágico, resguarda esa historia justamente en
el Ex- convento de San Miguel Arcángel, el cual se compone por un gran atrio rectangular, varias capillas, un claustro, el recinto, un huerto, una noria y los vestigios de la antigua escuela de indios.
El nombre Maní remonta a sus orígenes en maya cuyo nombre significa lugar donde todo pasó o manik, día relacionado con el venado en el calendario de los mayas.
Maní posee un destacado patrimonio edificado de la época colonial, construido entre el siglo XVI y XVII con piedras de antiguas construcciones mayas. Fue construido en 7 meses por más de 6 mil indígenas. Además, el histórico "Auto de fe" realizado por Fray Diego de Landa en 1562 fue realizado ahí.
Ese acto consistió en la quema de códices y manuscritos mayas que algunos indígenas habían ocultado en una cueva, iluminando de esta forma las calles de Maní y torturando a un número aún desconocido de mayas para que reconocieran su fanatismo por dioses
alejados de la fe cristiana.
El arte de lo eterno
En el centro del pueblo podrás conocer sus casas pintorescas y admirar el trabajo de los artesanos que con sus manos
mágicas trabajan en sus talleres los bordados con hermosos coloridos de un acabado impecable. Este arte textil se hace con una de las técnicas de bordado más antiguas de Yucatán conocida como X’manikté que significa siempreviva
Si quieres una exhibición de todas las artesanías del pueblo, puedes visitar el Parador Turístico Tutul Chuy o el Mercadito Artesanal que se coloca en los corredores del palacio municipal todos los fines de semana.
En Maní se come delicioso
Cuando sientas hambre, te recomendamos el tradicional y muy bien servido Poc-Chuc, del maya pok, que es asar y chuc, carbón. Son filetes de puerco asados al carbón acompañados con chile habanero, salsa entomatada propia de los huertos de la localidad, cebolla morada y unas tortillas recién hechas a mano. Y es que las tortillas hechas a mano son una tradición en todo Yucatán. Hechas a base de maíz, agua, cal y sal se fusionan para que, por medio de las manos mágicas de las señoras de la localidad, den forma a la masa para luego pasarla a la candela alimentado con leña, y así logren las tan deliciosas tortillas. Es todo un arte.
Recuerda que para todo recorrido lo mejor es ir con ropa cómoda, fresca, bloqueador solar y tenis. Y procura llevar efectivo, en nominaciones pequeñas porque no hay cajeros automáticos. El más cercano está en Oxkutzkab, un poblado a unos 10 minutos de Maní.
Para llegar, es sencillo: Si vienes de Mérida, toma la carretera Mérida-Cancún hasta el libramiento Chetumal-Acanceh. De ahí hasta llegar a Maní.
