Valladolid
La perla del oriente Maya
Llamada así justo por estar ubicada a la mitad del camino entre Mérida y Cancún. Pero no sólo eso, Valladolid está en ese punto exacto entre la historia y la naturaleza donde el tiempo pasa serenamente.
Ya sea que disfrutes del atardecer en sus coloniales barrios o te aventures en sus majestuosos cenotes que están alrededor.
Considerada la ciudad de la “primera chispa de la revolución mexicana”? Por ahí de 1910, se levantaron los primeros insurrectos que, aunque no fue una batalla exitosa, sí encendió los ánimos del país, y terminó con la expulsión de Porfirio Díaz de México.
Valladolid se recorre mejor con una marquesita
Las calles de Valladolid son maravillosas para rodar en bicicleta, sobre todo La Calzada de los Frailes, por sus casonas multicolores, rescatadas y restauradas. Cuando pases por el Parque Francisco Cantón Rosado, detente por una deliciosa marquesita, que aunque habitualmente son postres, son el antojo perfecto para la tarde. Las marquesitas son la mezcla de la crepa, pero con una consistencia tan fluida que cuando la extienden en una plancha queda crujiente. Por tradición la rellenan de queso de bola holandés rallado, pero ahora ya las puedes pedir hasta con nutela. Con tu marquesita en mano, visita los exconventos de Santa Lucía y San Bernardino (de noche de preferencia) para apreciar el espectáculo de luz y sonido que se proyecta en sus fachadas.
Maravíllate con los cenotes y date un festín gastronómico
En ningún otro lugar del mundo encontarás una concentración tan grande de cenotes como en Yucatán, y en los alrededores de Valladolid hay varios para que conozcas. ¡Ni siquiera hace falta que salgas
de la ciudad para encontrar uno! En el centro de Valladolid encontarás el cenote de Zací, el cual está a 10 minutos de la plaza principal. Este cenote era una enorme cueva que se derrumbó parcialmente, quedando una parte cubierta por su
techo y el resto abierto. No visitarlo es como no haber ido a Valladolid; la entrada
cuesta solamente 30 pesos. Eso sí, recuerda llevar siempre dinero en efectivo.
Cuando sea hora de la comida, te recomendamos probar la exquisita y tradicional longaniza. Éste manjar es originario de Valladolid. Es un embutido de carne molida, con achiote, vinagre y especias varias que, asada, se puede comer en tacos,
con cebolla y jugo de naranja agria. O qué tal unos lomitos de Valladolid, que con la magia de la tradición, convierten el lomo de cerdo, tomates, chiles habaneros, manteca y sal, en un deleite de dioses.
Ni servilletas vas a necesitar porque te vas a chupar los dedos.
Desde Mérida o desde Cancún, Valladolid está aproximadamente a 2 horas de distancia. En un abrir y cerrar de ojos ya estarás disfrutando de este pueblo mágico.
Prepara la cámara y sube lo necesario al auto, que Valladolid te espera.
